Y sin embargo como por error se asusta de lo ajeno; no cabe en su angostura tanta sal y mucho menos tanto escombro.Se enrosca en espiral, babosa, pierde su casa. No alcanza el desconsuelo para tanta histeria y no le sirve para nada el reloj nuevo de pared.
Siempre regresando, humildemente, siempre al sitio fantasma que la creó.
Tan tonta retorciéndose entre sus deshechos; tan inconsciente esperando abril.




