lunes, agosto 23

Cable a tierra (oxígeno en partes)


No siento las manos. El hielo y la fuerza bruta. Me voy secando. Uno, dos, tres. Puñales. Ahogo instantáneo. Vuelvo en mí. Respiro. El piso, el suelo de mi piso. La boca abrochada. La cruz. Transpiro. El agua que pierde, tiemblo. Cierro todo. Negro.

domingo, agosto 22

El juego de las uvas


Levantate.
Ya pasaron treinta y ocho minutos de la hora que no querías que se haga. Subtes. El guiso está salado, salado de tanta lágrima. Todavía tenés el corpiño puesto. María y su ropa separada en un sector de tu placard.
El juego de las uvas como un satélite de sexo te contrae. No hay banda.
¿Te acordás del veintidos de agosto de mil nueve noventa y seis? Dale, Laura, movete.
Si, también te acordás de Verónica y le pedís que no se parezca tanto a vos que no se aparezca... Y el resto.
Noche. La fucking forma de encender la luz, la ametralladora, el cielo de amianto, los cuerpos en ruedas, el ritual de la fruta.
Levantate.



jueves, junio 17

La princesa y el caballero de la pieza azul.
El casamiento a orillas del tren; aerosoles y aerolunas.


Tita y Pedro.
El primero con fuego y todo. El cuerpo salado.
Welcome to the Hotel California.


Ana y Alejandro.
Mamá y Papá. Treinta años después.
Las hojas del cuaderno de bares. Polaroid.
La Van de la remera. Reflex.


Alumbra y Edwardo.
La parte que no es la palma de su mano. Declaración.
Clem y Joel.
La niebla después del cine.
How happy is the blameless vestal's lot!


Suzie-Q y cualquier otro.
Verónica y Julia.


"Una vez tuve un amor
sin tanto miedo"


Que me abracen pronto
por favor

para dejar atrás
el abrazo de hace un rato


El cronopio y la falsa alarma.
L O S O J O S F U E R A D E F O C O
pam pam pam pam pam
(como si el dolor no tuviera pasado)


Esa mujer
tiene un pedazo mío en su vientre;

mientras más se desangra más me alivio;
mientras más se alivia, más me desangro.



El Koru. Las barrancas. La sangre en la gota.
Ame te souvient il...

Y el mundo giró al revés
en el brevísimo instante
de la despedida.

jueves, mayo 13

L'amour est bleu



Tiemblo.

Hay algo que rebalsa.

Es el pecho es el pecho es el pecho.


Se está resquebrajando mi pared

Hay algo dentro de ella que hace presión

Me invaden los agujeros.


Es tan real

Como un shining


Tan descaradamente bello

Que asusta


Traigan peces, traigan vino

Traigan brazos para acunarlo


Anestesia de rato


Todo esto va a explotar


Y ya no habrá más

Que recoger soles.













(va-lien-te! va-lien-te!)

jueves, mayo 6

Tito Balcarce


y la silla de mimbre

y el pelo castaño

y la luz grisácea.


La verdad
está más acá de los muros

viernes, abril 23

Satellite of Love



Te extraño

Con tu cara invisible
Y tus ojos hipnóticos

Con tu cancionero de mañanas
Y tu libreta de noches

Con tus palabras precisas
Y tus yemas ardientes

Con tu secreto a salvo
Y mi misterio a cuestas


Extraño
Escondido invento mío

Suerte de collage
Rompecabezas
Desvelos oníricos
Fantasma.

Hombre incierto

Extraño el día en que te encuentre.

domingo, abril 11

viernes, marzo 19


Usar mis manos que para
sueño verde encandilado
ladrillos de sal

Usar mi vientre
que contrae y expande
torcer torsar

Usar mi boca que para
devolver el aliento
provocar respuestas

Usar mis ojos
retener
mojar
reflejar

Usarme que para
el mundo despierte ante tanta agonía
se levante la gente

y entonces
ponga sus manos, su vientre
su boca, sus ojos

Usarnos en sobremedida

Dar vuelta la historia



sábado, febrero 20

Todas las historias pasado


Ella tenía una vincha de flores. Él las miraba a ambas y acercaba con cuidado su muslo al de ella. Observaba su lengua pasar entre gotas de helado derritiéndose y pensaba que seguramente el helado estaría sintiendo lo mismo que él en ese instante, pero con más suerte.

Ella reía, sin razón, o al menos él no había encontrado razón alguna para reír tan gigantescamente blanca, pero sí para mantener sus labios entreabiertos sin dejar que se cuele nada. La boca, las comisuras... eran su espasmo: arriba, abajo (línea invisible besable). Y entonces su lengua otra vez, pasando por ellas como limpiándose avergonzada.

Ella apoyaba su mano libre arriba de la mesa, enseñando anillos de todos colores. Él giraba sus anillos encontrando formas y dibujos en cada movimiento, sin sentir sus dedos. Pero la piel... lo llamaba a gritos y él no reparaba en más que en sus uñas tan frágiles.

Ella terminó su helado. Se levantó de la silla y le hizo un ademán. Él la siguió, lejos, muy lejos.

De a poco gotas de lluvia iban chocando solamente en el sitio exacto donde habían posado esa tarde, y rebotaban contra la mesa, hacían ruido en la silla inundando todo... Y entonces el techo no fue más techo sino cielo; y la silla no fue más silla sino pasto; y el atareado shopping se hizo parque verde. Y así verdes, ellos se volvieron árboles y quedaron enraizados, hasta el sol.

Y entonces sol. Y una chica, que se sienta a orillas de dos árboles con flores en el pelo, y un chico que las mira a ambas, y observa su lengua pasar entre gotas de fruta desangrándose y piensa que seguramente la fruta esté sintiendo lo mismo que él pero con más suerte. Y un cuaderno imaginario entre sus manos que garabatean: lengua, flor, mano, fruta, árbol, letra.



No vas a ser más que hoy.

entreteneme, entonces
dibujame la gracia
causame estruendos
haceme correr por los olivos
mirame, sol, mirame
que me hielo si no
- estalactita -

Sacame la ropa
Secame la piel
y el alma, también afuera
Sacame
sonrisas
fotos
de quicio

que quiero enloquecer
por lo que sea que estés
no dejes de llenarme.

Y después,
susurrame al viento
desde lejos, como para que
a penas pueda distinguirte

y permanezcas en mí
como un atardecer naranja.


miércoles, febrero 17




Ella era implacable pero hermosa. Imperfecta pero sabia. Generosa abrazaba lo eterno; sabía quitar penas y echarlas al viento, reverdecer lo más hondo.

Ella era la caja donde puse lo hallado, el rincón de uvas sabrosas. Lo que le pedía me daba, y felicidad, felicidad, felicidad...

Su muerte lenta y pesada aún me acosa por los pueblos y no puedo secarme ante una, dos estrellas. La necesito, me desgarro. Y aunque sé, ya no es mía, quiero volver a ella.

(a las dos manzanas de pasto)