Corrompido por parásitos mutantes, su reino se desvencijaba. De las sórdidas paredes del muro brotaba agua y gusanos y otras especies, y en el jardín los jazmines se arrugaban hasta desaparecer de su vista. Las persianas se trababan al punto de filtrar por completo cualquier noticia de día, y las caballerizas desteñían su azul y su brillo.
Es que nadie se animaba a admitirlo; pero la reina quería seguir siendo princesa.
de "La reina que quiso ser princesa", por Alumbra
martes, septiembre 11
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