Devuélvame el calor
la manzana
Déjeme sobrevolarla
bailar giratoria.
Que mi vestido blanco
entre brisa
refracte la luz del sol;
mi cara dorada
sonría tal brillo.
Déjeme esa libertad
por favor, un poquito más
de río y de mar
de trepar árboles
siendo cualquier cosa.
Dele, solo un ratito,
un ratito nomás.
Un ratito más hasta que muera.
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