Desgarrarte destrozarte contra mí en un sutil énfasis desesperante de no perderte, y te vas, te vas, corres lejos y te veo entre la niebla y no volvés como cansado ni como aturdido ni como vencido no volvés y quiero apuñalar los sueños rotos porque no vuelvan a ser sueños jamás ni se crucen por la vía. Y no sos más vos no soy más yo nosotros los que éramos nosotros ya no hay nadie allí, no estamos donde siempre ni donde nunca, en el abismo flotan partes descuartizadas de mi cuerpo que algún hambre caníbal derribará, y entonces nada, el vacío total.
Y entonces nada. Lastimita porque no y no y eso adentro desarma, porque amor aunque no se lo pueda llamar por miedo a que venga, por los regalos que quedaron entre las manos de tu madre, porque no seré más culpable ni volverás a aplastarme.
Alguien me prestó un ayayay. Así es como se dice. Entonces, aquí un ayayay por vos.
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