martes, junio 10

Soy un pequeño frontón. La gente solitaria me visita, con más frecuencia los fines de semana, y con su paleta pelota me hunden el pecho. 
Soy pared, construida para soportarlo, fuertes vigas. La pintura que se corroe...¿a quién le importa? Se pinta y se repinta para que el mundo siga divirtiéndose a costa de mi dolor. 
En las noches solitarias que no puedo descansar me dedico a dibujar sombra de luna. Y en los días tranquilos a veces me descascaro igual aunque nadie lo note. Y si, si, siento.
Pero no hay mucho que pueda hacer. Sólo soy un pobre frontón.

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