viernes, julio 18

Cómo enrolarse

Se agacha uno hasta cualquier tipo de suelo en el que apoyen los pies y con una tiza ya provista en mano se dibuja un punto. Sin separar la tiza del suelo, se extiende el punto hacia la derecha (en caso de ser diestro) en forma circular, poniendo expresa atención en que el mismo rodee los pies de uno. En determinado lugar el círculo que se está trazando tocará el punto que se dibujó en un principio. Esto es indicador de tarea completada, lo que nos permite entonces regresar a la posición habitual del cuerpo erguido. 
Es ésta la instancia en la que mirando hacia abajo nos encontramos encerrados en un círculo. Muy a menudo el mundo que suele pisar ese mismo espacio le pone nombre y color, lo cataloga y lo describe tal cual los otros círculos igual catalogados y de igual nombre y color. Con esta dimensión plana que es el círculo se verifica la comodidad y la sencillez con que se ubica uno en un rol. A esa altura ¿Para qué cruzar la línea?

Sólo unos pocos desquiciados lo hacemos, porque sabemos que las personas son mucho más que el rol que ocupan. Hay que saber recorrerlas.
 

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