martes, julio 29

Sienes

Me quema, me quema el aire que exhalás y yo inhalo y entonces sonrisa constante, impaciencia. Quema el lugar exacto donde cambia de nombre mi espalda y que tengas la responsabilidad de haberme despertado de las pesadillas. 
Ardés, ardés y picás de la forma más fantástica, más alucinante, más confortable que exista. 
Cien veces un verso. 
Me despabilaste al fin. Cien besos. 

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