jueves, septiembre 4

Y te escribí. Mucho, tanto como pude y dibujé garabatos alrededor. Y te regalé mi espera, mi entrega, mis apuestas, mi verdad. Te regalé verde y mi cuerpo inmiscuido descalzo, y mis dos muertes con fiesta de cumpleaños. Te enseñé que el tiempo va en cámara rápida, y vuela, vuela, ya hay que seguirlo... 
Te ofrecí mis orejas para aprender esa música; mis dedos para las cuerdas que quedaron recuerdo entre tus piernas, como la 
noche que me bañé bajo la lluvia. Y amé cada cosa tuya: los animales, los humanos, las maderas con alma, las plantas en el techo, tus rincones, tus escondites, tus sensibilidades, tu llanto.
Y vos también.

Hasta que un día decidiste dejar de hacerlo.

Ahora me toca a mí.



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