viernes, marzo 19


Usar mis manos que para
sueño verde encandilado
ladrillos de sal

Usar mi vientre
que contrae y expande
torcer torsar

Usar mi boca que para
devolver el aliento
provocar respuestas

Usar mis ojos
retener
mojar
reflejar

Usarme que para
el mundo despierte ante tanta agonía
se levante la gente

y entonces
ponga sus manos, su vientre
su boca, sus ojos

Usarnos en sobremedida

Dar vuelta la historia



1 comentario:

Mariano dijo...

Una bestia despierta. Por una ranura deja entrever su luz y dispara su ataque. Todo ese mar viene en forma de letras y palabras; es una bestia dormida que cada tanto tose y nos cubre de poema. La esperamos, duerme invisible en su vientre luminoso y ve por los poros lo que nadie ve. Siente lo que todos sienten, pero un poco más. Diluye su encanto entre un río de nadies y los contagia, tal vez ahora nada pueda detenerla... tal vez