sábado, marzo 24

En una de esas, uno vuelve a casa cual hijo pródigo, y ahí la cuna de siempre lo hamaca. Sin cuestionar, sin repetir, sin reclamar, sin ordenar, sin llorar, sin convertir, sin embargo duele. Pero es a uno a quien corresponde ese dolor.
El error no suele ser bien entendido.
El error no es equivocarse sino haber muerto
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